20 oct. 2018


Entonces allí estábamos, en el cuarto de la hermana de la amiga que invitó a mi novia a esa fiesta. Eran como las 12 de la noche. La fiesta apenas comenzaba; sangre había transmutado en alcohol como si Jesús hubiese bajado exclusivamente a esa peda para realizar el milagro. Todos estaban embobados abajo, pero ella y yo estábamos solos, ya encerrados en la habitación oscura. Como llegamos, terminamos en la cama; besándonos; tocándonos. Hacía calor, de ese de las pedas, pero el nuestro no era corporal ya, sino emocional. Comencé a desvestirla; ella se dejaba. Más bien, me apresuró. Se quitó el cinturón, metí mi mano bajo su ropa interior y se abalanzó a mis labios.

-


Las noches tienen una consistencia diferente ahora. Las siento más espesas. 
Me es difícil moverme a través de ella. 
Solo. 
Ya no huele a cigarro. 
Ya no veo luces parpadeantes. 
Ya no veo personas eufóricas 

Ya no te veo a ti.
Escucho a un grupo de chavos haciendo un cántico colectivo de alguna canción de aquellas rock juveniles. Y no puedo evitar pensar en ti mientras los escucho.

Hay veces en las que deseo atisbar un tanto más cerca su convivencia. O mejor aún, estar dentro de ella. No puedo evitar imaginar encontrarte entre una de esas personas.

¿Sabes? Imagino un montón de cosas, como si fuera un rollo de cine con eterno tiraje. Y veo en cada escena alguna experiencia de esas que yo llamo 'amor adolescente'; ignorancia, valentía; euforia, aprendizaje. Ir a lugares incógnitos contigo como única guía, y yo como la tuya. Mutuamente perdernos y encontrarnos.

Puedo sentir el frío de la antesala a noviembre. La casa del muerto. Puedo sentir la calidez de tu cuerpo en la antesala del resto de mi vida.

Éso es lo que me provoca escuchar aquel convivio. Es cada viernes o sábados. A veces termina hasta las 3 de la mañana (como tienen que ser). ¿Terminar antes? Qué aburrido.

Hay un toque específico de dulzura en el alumbrado público a esa hora.


13 oct. 2018

Cada vez que me quedo despierto sin razón aparente hasta la noche más profunda, me siento liberado. Casi todo enmudece. Ese tipo de silencio es el que anhelo siempre, ya que me permite pensar de una manera diferente a como lo hago en horario diurno.

Mis ojos se sienten agotados, pero mi mente no. Mi cuerpo obedece a mi mente, pero mis ojos son un tanto necios. Mis manos están deseosas de tocar algo. Mis oídos se complacen con este silencio noctívago; un silencio como ningún otro.

Rememoro.

¿Por qué escribo aquí? ¿Por qué escribo pensamientos 'íntimos' y los etiqueto como 'diario... público'?

Si hay algo que he hecho mal es no darme la importancia que merezco como... persona. No necesito que alguien lea ésto. Pero siento que es una manera de conectarme con mi prójimo. Aunque no parezca, sí, soy un ser social. No aborrezco a ningún extraño sin antes conocer su mente.

Pero.

Aún hay algo que no me permite 'actuar' de aquella manera que sé me podría traer épocas de bonanza. ¿Estoy haciendo algo mal, aún?

¿Necesito caer más bajo?
¿Requiero de otra reprimenda de la vida?
¿O simplemente soy un huevón?

Para subir primero tienes que caer, o bien, estar abajo.
Anhelo más experiencias de vida, buenas, malas. La ruleta la giro con brío.
Sí, soy un huevón.

O sea, me conozco. Mucha gente ansía una identidad; un centro donde aferrarse. Yo ya lo encontré. Sin embargo, no está dando resultados.

-Bueno, ¿qué esperas, tío?
-Espero que todo me salga.

"Todo".

Para que todo, primero algo.


Disciplina.
Paciencia.
Persistencia.

¡Lo sé! ¡Lo sé! ¡Lo he sabido siempre! Aconsejo cual padre en pueblo, mas no sigo mis propios dogmas, los cuales tanto me ufano de guiar a 'la vida plena'.

Es que... Es que... 


Es
que no
es difícil.


No lo es. Lo juro. Lo juro. No lo es. No es difícil tener la tan sagrada y solicitada 'vida feliz'.

¿Y aún así me cuestra trabajo? 

Es que mi vida es feliz.

Pero.
No hay peros.
Sólo concéntrate, pendejo.


Cada día es una lucha por mantenerme cuerdo.